—Mateo. Marcus asintió. —Mateo Salazar.

Recordé inmediatamente. Mateo había sido mi socio durante los primeros años. Habíamos empezado juntos. Compartimos una oficina pequeña. Comimos comida barata mientras soñábamos con crecer. Pero después descubrí que había usado información de clientes para beneficio personal. Lo despedí. Corté contacto. Pensé que había quedado atrás. Me equivoqué.

—¿Qué relación tiene con tu familia? —preguntó Marcus. —No lo sé.

Pero entonces recordé algo. Algo pequeño. Una conversación. Un comentario que no había considerado importante. Meses antes, en una reunión familiar, Mateo había aparecido. Mi padre dijo que se habían encontrado. Yo no le di importancia. Ahora sí.

—Necesito hablar con él. Marcus me miró. —¿Estás seguro? —No —tomé mi chaqueta—. Pero necesito respuestas.

Encontré a Mateo en una cafetería al otro lado de la ciudad. Seguía igual. La misma sonrisa. La misma manera de actuar como si todo estuviera bien. Cuando me vio, sonrió. —Daniel. Me senté frente a él. —No esperaba verte. —Yo tampoco esperaba verte cerca de mi familia. Su sonrisa desapareció lentamente. —¿Qué significa eso? —Significa que sé lo del acceso. Por primera vez pareció incómodo. —Creo que estás confundido.

Puse mi teléfono sobre la mesa. La foto. La cuenta. Los registros. Todo. Mateo miró la pantalla. Luego levantó la vista. —No entiendes lo que está pasando. —Entonces explícame. Suspiró. —Tu familia está en problemas. —No es tu problema. —Te equivocas. Fruncí el ceño. —¿Por qué? Mateo se inclinó hacia adelante. —Porque yo fui quien intentó evitar que todo esto explotara.

Solté una risa incrédula. —¿Evitar? —Sí. —¿Mandando mensajes? ¿Entrando a cuentas? —Daniel… —su voz cambió; ya no parecía arrogante, parecía preocupado—. Tu familia no solo perdió un viaje. Sentí un escalofrío. —¿Qué estás diciendo? Mateo miró alrededor antes de responder. —Ese viaje era una distracción. —¿De qué? Se quedó callado. Después dijo: —Del verdadero problema. —¿Cuál?

Mateo abrió su teléfono. Buscó un archivo y lo puso frente a mí. Era un documento financiero. Un documento que involucraba a mi familia y a una cantidad de dinero mucho mayor que el costo del viaje.