También vendió la residencia donde había vivido con Mauricio. No quiso conservar ni una lámpara. 11 meses después, durante la inauguración de las nuevas oficinas de la compañía en Guadalajara, Lena apareció con una pequeña caja. Dentro estaba el reloj de latón que la policía había retirada de la sala como parte de la investigación.

Marcaba una hora cualquiera. Daniela lo sostuvo durante varios segundos antes de mover las manecillas hasta las 7:17. Después lo colocó sobre una repisa de su oficina. No quería recordar el momento en que Mauricio levantó el cinturón ni la voz de Teresa diciéndole que nadie creería en ella. Quería recordar otra cosa: 7:17 había sido el minuto exacto en que 2 personas convencidas de que podían controlar la verdad descubrieron que ya no podían controlarla a ella.